Aquí relato nuestras salidas por los caminos del Berguedà y comarcas vecinas. Como lo pasamos muy bien, queremos comunicar sobre todo buen humor y alegría pero también tiene un fondo muy serio: el camino como bien patrimonial, pieza esencial para entender la historia y digno de conservación. Es nuestra misión desde hace más de 15 años.



domingo, 11 de junio de 2017

7/4/2017 – El castillo de Vilaseca

Mirando los mapas en casa, veo que aún tenemos una zona extensa en blanco encima de la pista que va del Clot del Moro a la casa de Erols. Tenemos marcado un camino que sale de una curva en la pista, a medio camino de la casa y que va bastante llano hasta la gran casa de Cal Perera, encima de la cantera del Clot del Moro, y otro camino que sale de Cal Perera y va hacia el norte, a la casa de Rus. Todo esto lo sabemos porque a principios del nuevo milenio, hicimos una exploración general del valle de Rus por encargo del Parque Natural de Cadí-Moixeró.

Hoy, hace un día perfecto con una temperatura ideal. En el viaje, mi teléfono no para de recibir mensajes ante la sorpresa de Pep y Carles. Aparcamos en la curva de la pista. Visto la fuerte pendiente al final del pequeño espacio, tanto Carles como yo bajamos del coche antes de maniobrar, supuestamente “para guiar a Pep” pero en realidad para evitar quedar atrapados en el coche si se le resbalara el pie a Pep sobre el acelerador.

Una vez aparcado el coche, no puedo callarlo más. “¡Hoy es mi cumpleaños!”, les confieso. Tras recibir las felicitaciones de rigor, nos ponemos en marcha. El camino nos lleva rápidamente a los campos de Cal Parera. Vemos que ha habido cambios desde que vinimos la última vez. Para empezar, se ha alargado la pista que subía desde el Collet del Vent y ahora llega hasta la casa y continúa hacia el norte. También parece que se ha desbrozado el entorno de la casa y las ruinas tienen un aspecto más cuidado.

El camino a Cal Parera

Era una casa muy importante en su día. Tenía múltiples dependencias y anexos, una cisterna de agua y hasta su propia iglesia. Hace ya años, Pep y yo especulamos que se tuvo que abandonar por la contaminación y el polvo producidos por la fábrica de cemento en el Clot del Moro.

Vista general de Cal Parera

Pep cruza la pista y sube una pequeña elevación. “Aquí está el castillo”, dice. “¿De qué castillo está hablando?”, me pregunto y yo también cruzo la pista. Se ve el débil dibujo de un perímetro, que es todo lo que queda. Todas las piedras habrán quedado incorporadas en la casa. Pep y Carles bajan la cuesta hacia la cantera. Yo me quedo en la casa para recorrerla y atender llamadas que me llegan al teléfono.

 Una vista del interior de la casa

Y el inicio de los campos detrás

Pep y Carles vuelven exultantes. Me dicen que han encontrado el poblado medieval de Vilaseca. Llevaba semanas oyendo ese nombre sin saber de qué hablaban. Se ve que se menciona en los escritos medievales pero nadie sabe dónde está, aunque supuestamente se encontraba entre La Pobla de Lillet y Castellar de n’Hug. Es un descubrimiento crucial para entender la historia de esta zona, dice Pep.

“Vaya”, digo. Evidentemente, no era la respuesta entusiasmada que quería oír Pep y me pide los mapas para hacer el plan del día. Tenemos un segundo camino que va de este a oeste, un poco por encima del primero. En cierto momento, perdió mucha categoría e inferimos en aquel tiempo que en algún momento lo perdimos. Además, hay muchas zonas llanas en las cuestas que no hemos visitado y que deben corresponder a zonas de cultivo.

Decidimos volver a visitar este camino, a ver si nos lleva a los campos. Pasamos un ‘grau’ y poco después, llegamos a una bifurcación, donde vemos el camino que seguimos de llano hace tantos años. Esta vez subimos y al cabo de unos 250 metros, entramos en la parte inferior de una zona de cultivo. Aquí, nuestro camino se difumina. Intentamos continuar de llano pero acabamos en un ‘clot’ o pequeño valle encima de la pista de Erols.

Subimos para arribar y entramos en otra gran zona de cultivo. Aquí almorzamos. Media hora después, continuamos subiendo por los antiguos bancales. Ahora conquistados por el bosque, tienen un aire fantasmagórico y de cierta antigüedad. En un rincón, vemos estructuras que podrían ser muy antiguas - ¿unas casas medievales para cuidar esta zona?

En el camino hacia Erols

En la esquina noroeste, vemos otro camino que marcha hacia Erols. Al cabo de unos 350 metros, entramos en otra zona de cultivo, la tercera de hoy. Conseguimos recuperar el camino al otro lado de esta “artiga” (ver Glosario) y pasamos por encima de la casa de Erols. Finalmente, el camino se pierde definitivamente en un ‘clot’, aunque es de suponer que seguía subiendo hacia el Collet de Casanova. 

Bajamos hacia la casa de Erols por una antigua pista. Ya a la altura de la casa, anoto un camino que marcha hacia el sur, cruzando el lecho seco de una riera. ¿Podría ser el antiguo camino? La respuesta, la tenemos que dejar para otro día.

La casa de Erols, ahora utilizada mayormente como casa de colonias

Bajamos la pista hasta el coche. Tenemos trabajo aquí para días.

Con eso, damos por concluida la salida de hoy. 8,4 km; 360 metros de desnivel acumulado.

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